miércoles, abril 19, 2006

Básico

Ahora follábamos mirando por la ventana, intentado comprender por qué el lenguaje corporal a veces era tan burdo como la frialdad de los espejos. Y mientras gemías observé que llorabas sin darte cuenta y que el sol se escondía guiñándote un ojo y que el placer se derretía en mis manos aplastadas contra el cristal.
Si no queda satisfecho no le devolvemos su paciencia.Gracias